Si
la incorporación de la economía peruana al ALCA
agudizó la precarización laboral y golpeó
duramente a sectores productivos ya bastante afectados, el Tratado
de Libre Comercio (TLC) que el Gobierno Peruano se ha propuesto
firmar a como de lugar con el Imperio acabará de arrasarla,
con el ignominioso agregado de una presencia militar cuya impunidad
(ya gozada en Corea del Sur, Irak y Vietnam) viene siendo prepotentemente
impuesta como condición por la administración Bush
(1). El gobierno se ha cuidado
mucho de mantener en secreto el contenido de lo negociado, buscando
engañar a la población con el ya rancio argumento
del crecimiento económico, verdadera zanahoria atada al
palo a la que periodistas como Rosa María Palacios (América
Televisión) y Enrique Castillo (CPN Radio) atribuyen efectos
milagrosos y previenen de toda medida “estatista”,
“intervencionista” y “populista” que implique
aumentar en algo –así sea en un porcentaje ínfimo–
la tributación de sus patrones capitalistas, tal como ocurriera
con el tema de las salvaguardas a los productos textiles chinos
y con las regalías a pagar por las empresas mineras a cada
gobierno regional (pagos que, no está demás recordarlo,
tampoco pueden remplazar a la autogestión radical generalizada
en la solución de nuestras necesidades) (2).
“ ¡Nuestros productos tendrán las puertas abiertas
al mercado mas grande del mundo!”, chillan felices aquellos
ingenuos tributarios del Pensamiento Único capitalista
desde la prensa hablada y escrita, olvidando que los subsidios
con los que el gobierno yanqui favorece a sus productores agrícolas
hacen imposible que los peruanos puedan competir con ellos, y
que, independientemente de cuantos espárragos o bolsas
de harina de pescado puedan clavarles, la asimetría existente
entre el aparato productivo de uno y otro país provocará
la saturación de los mercados nacionales con productos
importados casi sin posibilidad de respuesta alguna. Solo periodistas
ingenuotes como Hernando Guerra-García (RTP) o “economistas”
tarados como Fritz Dubois pueden afirmar, cual talibanes del libre
mercado y contra toda evidencia (México, por ejemplo),
que será el mismo mercado quien “compensará
la asimetría” automáticamente y gracias a
la ley de la oferta y la demanda, siendo por todos conocido que
para bajar el precio de lo que “ofertan” los industriales
nacionales –siempre tan considerados ellos- no dudarán
en echar a la calle a mas trabajadores y en bajarles el salario
a los que se queden. Tampoco ha faltado el cretino que ha querido
comparar esta monstruosidad con el “plan Marshall”
de la Alemania post-bélica (llevado a la práctica
no por generosidad, sino para contener el avance del entonces
todavía competitivo capitalismo de Estado soviético
y hacerse de un nuevo mercado) o con la integración de
la Unión Europea, cuando a nadie se le escapa que en la
UE las economías de los países más ricos
(Francia y Alemania) compensan a las más “pobres”
(España, por ejemplo). ¿Brutalidad, cinismo o inocente
desconocimiento de que en este mundo hiper-competitivo y unipolar
no tendría porqué pasar otro tanto entre EEUU y
un país que les es entregado en bandeja por el gobierno
de turno, con o sin TLC?.
Para
aquellos a los que la perfecta imbecilidad neoliberal no les ha
comido el cerebro queda en cambio claro que, aún significando
para algunos sectores de la economía capitalista “nacional”
un crecimiento ridículo en contraste con el empeoramiento
de las condiciones de vida en general, el interés del gobierno
yanqui en el TLC antes que económico es geopolítico
–un interés en mantener su hegemonía económica
y política sobre la región (y ello con la intención
de apropiarse, patentar y vender como propios nuestros “desaprovechados”
recursos naturales, por no hablar del control de las aguas) y
en preservar la seguridad de su patio trasero en previsión
de re-potenciar el “Plan Colombia”, tumbarse al recientemente
reelecto Chávez, bloquear las posibilidades del MERCOSUR
o meterse en cualquier parte con el cuento de la “amenaza
terrorista”. Es, por lo tanto, deber nuestro rechazar al
TLC (o a todo lo que se le parezca) a todo nivel y desde una perspectiva
que , trascendiendo la sola defensa de la burguesía industrial
“nacional”, se inscriba en el terreno de la revolución
anarquista.
Notas:
1.Al
momento de redactar esta nota, el gobierno USA había suspendido
la “ayuda” económica al Estado “peruano”
destinada al entrenamiento militar y la reparación de material
bélico como castigo por haber tenido la vergüenza
de no votar en contra de que la soldadesca yanqui culpable de
violaciones a los derechos humanos sean juzgados por la Corte
Internacional de La Haya en vez de irse de vacaciones a Guantánamo,
como se lo venía exigiendo hacía tiempo directa
e indirectamente (con su “casual” apoyo militar al
Estado “chileno”, por ejemplo) . No obstante –y
como para no defraudarnos-, el emputecido Congreso votó
en contra de suspender (si tan cosa fuese posible) el entrenamiento
militar USA en suelo peruano, como proponía Javier Diez
Canseco. [subir]
2.
¿Qué más puede esperarse de una señora
para la que el 60% de peruanos que quieren irse a EEUU o España
(“y no a Cuba y Corea ” ) lo quieren hacer por que
prefieren la “democracia”, el “libre empleo”,
el “derecho de propiedad”, en suma, el capitalismo
(Correo, 7/08/2004) y no porque, como resulta obvio, la miseria
aquí y en Irak es, precisamente, producto del capitalismo
de allá ?Pregúntenle a los engrilletados esposos
Saldívar de la “libertad que conocieron en EEUU…[subir]