Esta vez el circo se nos adelanto y el país pudo gozar,
desde el “paro nacional” del 14/7/04, con el espectáculo
ofrecido por el tristemente celebre Alan García al transformarse,
en plena calle y a la vista de todos, de una especie de Lady Godiva
megalómana, con papada y sin liposucción al búfalo
con aftosa por todos conocido, y ello por el solo y angurriento
temor de que su regordeta figura fuese sustituida en nuestras
pantallas de TV por la escuálida figura del discapacitado
que, abriéndole paso, pretendía ganarse –como
el 20% de electores que según ultimas encuestas tendría
asegurados- un “puestito” en lo que cree será
su próximo gobierno (bueno, creía).
En realidad, la patada que García le propinara al desempleado
Jesús Lora Cisneros –ahora conchudamente denunciado
por su agresor- fue mucho mas que eso: por mas que se haga el
ofendido cada vez que un periodista se lo recuerde, la suya fue
una patada a todos los peruanos, una patada en la que los intereses,
necesidades y angustias del pueblo quedaban claramente subordinadas
a las ambiciones y los intereses mezquinos de un político
corrupto y genocida que, invocando el apoyo de los más
pobres, no dudara –una vez Presidente –en hacer lo
que ya hiciera entre 1985 –1990: más rica a la impune
mafia de sus secuaces y a los industriales que le hayan hipotecado
su apoyo, más pobres a los más pobres. Y es que,
fracasado ese mismo día su intento de utilizar al pueblo
para hacerse del pastel gubernamental y una vez capturadas la
presidencia del Congreso y su mayoría de comisiones, Alan-
ya en abierto destape de cara a la aun indecisa platea empresarial-
no ha dudado en experimentar nuevas metamorfosis que lo aproximan
cada vez mas a la cucaracha derechista que lleva en el fondo del
alma. ¿Qué otra cosa podemos deducir de su rechazo
primero al ITF y luego a las regalías mineras (más
recientemente y ante la popularidad que tales han ganado en las
regiones por ellas “beneficiadas” vueltas a aceptar,
aunque disminuidas), de la propuesta de sus congresistas de darle
el 100% de accionariado en medios de comunicación al empresariado
extranjero y de su respaldo a la propuesta de privatizar o concesionar
la Central Hidroeléctrica del Mantaro, PetroPerú,
Sedapal y el puerto del Callao (a la que hacia no más de
un mes se había demagógicamente opuesto de la mano
con los burócratas de la CGTP) , lo mismo que al TLC?.
No es casual que cada vez que regresa de reunirse con la banca
y el empresariado extranjero en EE.UU., China o Europa, lo haga
más privatista y reaccionario de lo que partió,
como cuando afirma “hay que darle garantías al Capital
mundial y declarar la inversión objetivo nacional”
(entrevista del 2/08/2004 en RPP), o como cuando para solaz y
regocijo de la burguesía propone al gobierno un “pacto
social” con idéntico y nefasto propósito (reunión
del Acuerdo Nacional).
Defensor de banqueros y empresarios mineros, de la “libertad
de expresión” del mafioso Schutz y la candidatura
de Fujimori (“compitamos, yo no le tengo miedo”),
hipócrita sostén de la “gobernabilidad”
toledista cuya ruina sus congresistas preparan, oportunista manipulador
de las esperanzas populares y beneficiario directo del corrupto
Montesinos a través del burrier Mantilla, ¿volverá
este transformista de la política cantinera a comprar nuestra
libertad con sus discursos multiusos, un puñado de billetes
de segura devaluación y tortillas de pescado? Allá
los ilusos. No somos tan indignos.